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  No. 21  Año 2008  Vol. VI
Finanzas - Artículo
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Kiva: una revolución en la filantropía
La lucha contra la pobreza con una herramienta financiera sostenible


Temas relacionados:  Desarrollo empresarial , Información y comunicación , Microcréditos , Pobreza
Palabras clave: mircrocrédito, microfinanzas, pymes, kiva, pobreza, empresario, microempresario


Kiva es una organización no lucrativa que lucha contra la pobreza. Para ello utiliza  una herramienta financiera sostenible: facilita la conexión de donantes dispuestos a contribuir con pequeños préstamos para apoyar a individuos emprendedores. Estos préstamos, que suelen ser de $25 USD, permiten adquirir el capital necesario para que una persona pueda autoemplearse o mejorar un pequeño negocio.

Kiva fue fundada en el año 2004 por Matthew y Jessica Flannery. Durante un viaje al este de África, Matthew, un especialista en tecnología informática, y Jessica, una especialista en microfinanzas, se percataron de que en muchas comunidades los bancos locales hacían prohibitivos el acceso a los pequeños préstamos.

En octubre del 2005 lanzaron el website http://www.kiva.org/ y antes de finalizar el primer año Kiva se convirtió en el sitio de microfinanzas de mayor tráfico del mundo. Desde entonces, ha generado millones de dólares en préstamos a decenas de miles de nuevos micro empresarios. 

Kiva hace una gestión absolutamente transparente, porque el prestamista escoge al nuevo empresario que solicita financiación, y también publica las cifras globales del servicio que brinda. A manera de ejemplo, en junio del  2008 Kiva reportó que durante el transcurso de una semana:

  • Apoyaron a 2,054 nuevos empresarios
  • Se suscribieron 3,240 nuevos prestamistas
  • 759 préstamos se pagaron completamente
  • Se realizaron préstamos por un valor de $733 575 USD

Microfinanzas de persona a persona

El sistema de Kiva es simple: a través de su website, potenciales prestamistas apoyan a  potenciales empresarios en todo el planeta. Desde Kenya a Ecuador miles de personas han recibido estos micropréstamos, que promedian menos de $500 USD.  La lista es variada: fabricantes de ladrillos en Perú, una peluquera de Togo, productores de comida en Guatemala, un carpintero de Azerbaiján, un campesino en Vietnam, un taxista en Nicaragua,  un dueño de restaurante en México, un criador de puercos de Senegal, una sastrería en Tanzania, una reparadora de motocicletas en Paraguay. Son empresarios individuales, grupos de mujeres o vecinos, negocios familiares, o grupos comunitarios.

Kiva es el gran facilitador de 89 instituciones financieras que realizan el trabajo de “campo” en 43 países. Estos socios evalúan la factibilidad de la propuesta de negocio y la fiabilidad del futuro micro empresario. Sin estos partners locales esta globalización de la solidaridad no hubiera sido posible. 

Multiplicar panes y peces

Kiva mantiene actualizado periódicamente a los prestamistas acerca de los progresos de los empresarios que han financiado, en cuanto al reembolso de los préstamos y el éxito del negocio. En un plazo de 6 meses a un año y medio el préstamo es pagado y entonces el prestamista puede decidir si recupera su dinero o lo vuelve a “invertir” en otro nuevo emprendedor. Este concepto es lo que permite que un capital tan pequeño como $25 dólares pueda multiplicar su efecto en la ayuda a la pobreza. Otras organizaciones caritativas han usado antes el concepto de la donación personalizada, por ejemplo, cuando mantienen informado al donante del niño o niña que ayudó a financiar. En esos casos el dinero adquiere insumos, ya sea comida, medicinas, o acceso a agua potable, pero no da una solución sostenible al problema. En Kiva se unen dos conceptos novedosos:

  1. Un capital puede multiplicar su beneficio (hasta dos veces al año cuando se trata de prestamos de 6 meses) 
  2. El “beneficiario” se convierte en un actor directo para salir de la pobreza.
De cierta manera, Kiva ha hecho realidad la enseñanza del antiguo proverbio chino: si regalas un pescado a un hambriento, le darás alimento para un día, y si le enseñas a pescar lo alimentarás durante el resto de su vida.

Kiva en cifras, desde octubre del 2005:

Valor de los préstamos hechos por Kiva 

    $33,500,485

Total de Financiadores

   303,562

Total de préstamos

    47,687

Porcentaje de préstamos a mujeres empresarias

76.93%

Total de instituciones microfinancieras socias de Kiva

 89

Países donde Kiva trabaja 

43

Tasa de reembolso de los préstamos

 97.93%

Promedio del valor del préstamo

    $488.96


¿Y quiénes son estos empresarios?

Cuando comencé esta investigación en marzo del 2008 tomé al azar cinco casos que solicitaban préstamos. Escogí a mujeres porque un 77% de los préstamos van dirigidos a mujeres empresarias. Veamos cuál es la situación seis meses más tarde, según informa el webiste de Kiva:

 María Argentina Calero
Managua, Nicaragua

Actividad primaria: Agricultura
Préstamo solicitado en Marzo 2008: $775
Pagado en Septiembre 2008: 42%

María Argentina Calero a sus 27 años de edad es toda una mujer de campo acostumbrada al trabajo duro de la agricultura. Vive en La Concepción, San Caralampio, en Nicaragua, en una zona agrícola cultivando mayormente frutas. Tiene 3 hijos de 13, 11 y 8 años de edad, junto al padre de sus hijos cultivan piña, papaya y café. Se levanta a primera hora de la mañana a trabajar en sus tierras, con el sudor de su frente han logrado sacar adelante a sus hijos. Son una pareja joven muy esforzada y trabajadora. Solicitaton un crédito para poder comprar insumos agrícolas de mantenimiento para su cosecha de piña y poder garantizar la calidad de esa fruta tan importante en el comercio de esa zona.
 
Grupo La Esperanza
Luque, Paraguay
Actividad primaria: Venta minorista
Prestamo solicitado en marzo 2008: $3,275
Pagado en septiembre 2008: $3,275 (100%)
El grupo La Esperanza está conformado por 17 integrantes. Se encuentran en el cuarto ciclo del programa, y hasta el presente han demostrado muchos progresos y responsabilidad en sus pagos.
Las integrantes desarrollan una diversidad de actividades de ventas, como por ejemplo: comidas rápidas de su propia elaboración, tortas dulces (pasteles), ropas y accesorios de bisutería (aros, pulseras, collares, etc.), lencerías, bebidas y golosinas.
Ellas se caracterizan por su gran espíritu emprendedor. Son mujeres muy humildes  con varios hijos y responsabilidades en sus hogares como madres, pero aún así la necesidad de velar por el futuro de sus hijos les impulsa a seguir luchando y trabajando diariamente por ello.
Cada una recibe un crédito aproximado de G. 850.000 que lo invertirán en la compra de sus mercaderías como azúcar, quesos, arroz, productos enlatados, gaseosas, lácteos; ropas como remeras, pantalones, camisas, zapatos, ropa interior, accesorios de bisutería como pulseras, aros, cadenas; también ingredientes para la preparación de sus comidas como leche, carne, harina, verduras, entre otras cosas.

María Cecilia Ramirez Palomino

Callería-Ucayali, Perú
Actividad primaria: Joyería
Prestamo solicitado en marzo 2008: $1,075
Pagago en septiembre 2008: $1,075 (100%)
La señora Maura pertenece al Banco Comunal Santa Bárbara, ubicado en el Mercado No 2 Sección Joyería, del Distrito de Calleria del Departamento de Ucayali. Tiene 84 años y es madre de 15 hijos. Su esposo es jubilado. El primer préstamo recibido (S/. 300) lo invirtió en la compra de fantasías finas.
En la actualidad ella cuenta con un puesto de venta de joyas. Abre su negocio muy temprano, mientras que por las tardes comparte su tiempo con su familia.
Con este préstamo de S/. 3000, el cual será pagado en 5 meses, comprará joyas, aretes, anillos, pendientes para mujeres, cadenas, esclavas, relojes, etc.
Maura es un gran ejemplo de mujer, su edad no es impedimento para seguir trabajando y su familia es su impulso para seguir adelante.

Maxima Collque

La Paz, Bolivia
Actividad primaria: Restaurante
Prestamo solicitado en marzo 2008: $1,000
Pagado en septiembre 2008: 42%
La señora Máxima vive en casa propia con su esposo e hijos en la calle Luís Pacheco de la zona de Pasankeri, en la ciudad de La Paz. Se dedica a  la venta de comida en una tienda alquilada en la Avenida Buenos Aires de la zona de Tembladerani. El crédito que solicita es para comprar mesas, sillas e insumos, y así mejorar las condiciones de su negocio y atraer más clientes al ofrecerles más comodidad. Su antecedente histórico la califica como buena cliente y puede acceder a un nuevo crédito.Ella y su esposo son clientes de IMPRO desde al año 2002.

Karla Anabel Rojas Baca

Managua, Nicaragua
Actividad primaria: Manufactura
Prestamo solicitado en marzo 2008: $550
Pagado en septiembre 2008: 56%
La señora Karla Rojas de 37 años de edad, vive en el Barrio Hialeah de Managua. Es casada y su esposo se dedica a la venta de medicina natural, tienen una niña de 5 años de edad. Karla es una joven emprendedora que ayuda a su marido a elaborar un talco especial para los pies llamado Neutrodor, el cual ella misma empaca y vende al por mayor en pulperías y otros negocios. Desde hace tres años, Karla aprendió a manufacturar ese talco. Este negocio le ha permitido apoyar en forma significativa a su casa y brindarle lo necesario a su hija. Solicita un crédito para comprar materia prima y elaborar mayor cantidad de producto.

Empoderamiento en los dos sentidos

Un préstamo de Kiva no es un regalo ni una donación. Es una fuente de empoderamiento en los dos sentidos: para el prestamista y para el prestatario. El proceso no se basa en la caridad, sino en principios de mutuo respeto y confianza: microfinanzas de “colega a colega”.

“Préstamos que pueden cambiar vidas” es el lema de Kiva. Es evidente que para los “beneficiarios”, los futuros micro empresarios, ese pequeño capital puede significar un cambio sustancial en sus vidas, no sólo porque pueden trabajar y luchar directamente por salir de la pobreza, sino también porque recuperan la dignidad como persona. Por otro lado, los prestamistas también se benefician. Según un estudio conducido por Elizabeth Dunn, una psicóloga en la Universidad de British Columbia, en Canadá, “gastar dinero en otros promueve la felicidad”.  De acuerdo a esta investigación, las personas que gastan dinero en otras personas experimentan mayor felicidad que aquellas que gastan el dinero en ellas mismas. Las respuestas de los financistas de Kiva  a la pregunta de por qué   prestan ratifican esa teoría:

Estamos felices de apoyar a aquellos que tratan de construir una mejor vida para sí mismos y sus familias.
Jerry and Bonnie –Retirados- Toronto, Canadá

Me siento afortunado de contar con los recursos para ayudar a otros.
Mason, -Escritor técnico-  Atlanta, Estados Unidos

Quiero contribuir a un mundo mejor y me encanta el enfoque personal de Kiva. ¡Es la mejor inversión que puedo imaginar!
Jeroaen -Empresario - Holanda

Yo estoy a favor de un mundo para ti y para mí.
Calin –Empresario– Rumania

La pequeña cantidad de dinero que presto puede cambiar la vida y los sueños de alguien.
Himavat – Abogado - India

La microfinanza es una efectiva y maravillosa estrategia para que las personas se ayuden a sí mismas y compartan sus proyectos con los prestamistas. Yo me siento bien cuando hago un préstamo.
Luca B. –Consultor en administración- Milán, Italia

Ayudar a que otros empiecen o continúen su crecimiento es muy enriquecedor.
Michael & Jenny –Inspectores de la construcción- Greensburg, Estados Unidos

Ayudar a que la gente sea económicamente independiente es una manera de construir una comunidad más fuerte y compasiva.
Judith –Coordinadora de proyectos – Australia

Una coda

Hace algún tiempo participé en una campaña que brindaba tratamiento médico a unos niños bolivianos. Mediante el  grupo Médicos contra la Guerra Nuclear de Alemania se consiguieron medicinas para enfermedades tratables y se salvaron las vidas de 25 niños. Al contárselo a un amigo de visiones radicales, me reprochó que esa “caridad” sólo hacía sentirse bien a los que hacían la acción caritativa y no resolvían la causa de los problemas. Llevaba en parte razón. Ayudar a otros me hacía sentir bien, pero mi acción no daba solución definitiva al problema político y económico detrás de la vulnerabilidad social de aquellos niños. Estoy segura de que si se les hubiera consultado,  hubieran apoyado cualquier medida que los salvase en aquel momento –como se hizo- antes que esperar por mega soluciones que pueden demorar.

Durante muchos años he estado reflexionando sobre aquella reprimenda de mi amigo. He llegado a la conclusión de que no tengo que abochornarme de que expresar solidaridad me haga sentir una mejor persona. Puedo involucrarme en la tarea monumental de cambiar al mundo, sin dejar por ello de tener un impacto tangible sobre vidas concretas, aquí y ahora. No son cosas incompatibles.

Si el mundo fuera más solidario se pudiera hacer realidad lo que piensa  Jessica Flannery, una de las fundadoras de Kiva, y según muchos el “corazón” de esta empresa,  acerca de cómo será el mundo dentro de 10 años: “Mejor de lo que podemos imaginarnos hoy”.

Ya no me avergüenza expresar mi solidaridad. No soy rica ni tengo grandes cuentas bancarias, vivo de mi trabajo y no tengo un retiro asegurado, pero me convertí en una “prestamista” de Kiva. Aunque no resuelva todos los problemas del mundo, acciones como las que promueve Kiva al menos ponen su granito de arena al contribuir solidariamente con la felicidad ajena. Y, ¿por qué no decirlo? Ayudar a otros también me hace sentir bien conmigo misma.

Bibliografía

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Autor/es
Marlene Moleon
Comunicadora social. Ha trabajado por cerca de dos décadas en impulsar la aplicación de las nuevas tecnologías de información en las labores de la sociedad civil latinoamericana.
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