Desde la década de los 90 se ha incrementado la intervención de las mujeres en el ámbito de la política en América Latina. Sin embargo, todavía falta mucho para que la participación femenina sea equitativa.
Los años noventa fueron testigos del progreso sin precedente logrado por el liderazgo de la mujer en América Latina. Un adelanto general en las capacidades y oportunidades para las mujeres, cambios de actitud acerca de la participación femenina en la política, así como la consolidación de instituciones democráticas en la mayoría de los países, han creado un clima favorable para que las mujeres lleguen a ocupar puestos de poder en números nunca antes vistos.
Cabe recordar, que en 1944 en Ecuador se produjo el primer nombramiento de una mujer en un cargo ministerial, fue el de Nelda Martines ocupando la cartera del Interior. Actualmente en los países de Latinoamérica han ido incorporando paulatinamente a las mujeres en distintas carteras ministeriales, que han logrado encabezar hasta los sectores menos tradicionales como lo son el Ministerio de Defensa, Relaciones Exteriores y Economía.
En la actualidad las mujeres ministras representan el 25 por ciento del total de los gabinetes ministeriales en el continente, según cifras del Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer (INSTRAW) 2007.
Es un avance que las mujeres estén ocupando cargos ministeriales y presidenciales en el continente, pero todavía falta mucho para que se implemente políticas que permitan un acceso más igualitario a los cargos políticos de los estados. Aún se tiene que limar las aplicaciones de las cuotas, que en muchos casos terminan por ocupar un lugar simbólico con faltas a una aplicación real.