George Soros, que labró su fortuna como especulador -su proeza más famosa fue provocar una devaluación de la libra esterlina en 1992 que le deparó mil millones de dólares de ganancia en 24 horas-, se dedica en los últimos años a la filantropía y a analizar y explicar las claves de la crisis de la economía mundial. Su último libro, The New Paradigm for Financial Markets: The Credit Crisis of 2008 and What it Means, publicado en España por Taurus (El nuevo paradigma de los mercados financieros. La crisis crediticia de 2008 y lo que significa), aborda este tema.
En esta entrevista, concedida para el periódico español El Pais, y reproducida por Portal Forestal, Soros define su punto de vista acerca de la crisis financiera actual:
La clave para entender la crisis -la peor desde la década de 1930- es ver que se ha generado dentro del propio sistema financiero. Lo que estamos contemplando no es la consecuencia de una sacudida externa que haya desequilibrado las cosas, como daría a entender el paradigma dominante, que considera que los mercados se corrigen a sí mismos. Lo cierto es que los mercados financieros se desestabilizan a sí mismos; en ocasiones tienden hacia el desequilibrio, no hacia el equilibrio.
El paradigma que yo propongo difiere de la idea convencional en dos aspectos. En primer lugar, los mercados financieros no reflejan las bases económicas reales. Las expectativas de agentes e inversores siempre las están distorsionando. En segundo lugar, estas distorsiones de los mercados financieros pueden afectar a los fundamentos de la economía, como vemos en burbujas y desplomes. La euforia puede hacer que suban los precios de las viviendas y de las empresas de Internet; el pánico puede hacer que bancos sólidos se tambaleen.
Esa doble conexión -que uno afecta a lo que refleja- es lo que yo denomino "reflexividad". Así es como funcionan realmente los mercados financieros. Su inestabilidad está ahora extendiéndose a la economía real, no al revés. En resumen, las secuencias alcistas y bajistas, las burbujas, son endémicas del sistema financiero.
La actual situación no se debe sólo a la burbuja inmobiliaria. La burbuja inmobiliaria no ha sido más que el detonador de una mucho mayor. Esa superburbuja, creada por el uso cada vez más frecuente del crédito y el apalancamiento, combinado con la convicción de que los mercados se corrigen a sí mismos, tardó más de 25 años en formarse. Ahora se ha pinchado
Soros sugiere cinco aspectos fundamentales para que el nuevo gobierno de Estados Unidos pueda resolver la crisis, y concluye:
Me temo, la economía real sufrirá los efectos secundarios, que ahora están cobrando brío. A estas alturas, la reparación del sistema financiero no impedirá una recesión mundial grave. Puesto que en estas circunstancias el consumidor estadounidense ya no puede servir de locomotora de la economía mundial, el Gobierno estadounidense debe estimular la demanda. Dado que nos enfrentamos a los retos amenazadores del calentamiento del planeta y de la dependencia energética, el próximo Gobierno debería dirigir cualquier plan de estímulo al ahorro energético, al desarrollo de fuentes de energía alternativas y a la construcción de infraestructuras ecológicas. Este estímulo podría convertirse en la nueva locomotora de la economía mundial..