Cada 28 de noviembre desde hace más de una década se celebra el 'Día internacional sin compras', una fecha simbólica que promueve algo así como una 'huelga del consumidor' para llamar la atención sobre los excesos de la sociedad de consumo.
'El día sin compras" surgió en 1992, cuando Ted Dave, un trabajador canadiense del mundo de la publicidad se reveló ante la idea del incesante bombardeo del sobreconsumo con el lema: "Lo bastante es suficiente". Desde entonces, cada año son muchos los países que se suman a esta iniciativa. Activistas de Alemania, Holanda, Inglaterra, Irlanda del Norte, Australia, Nueva Zelanda, EE UU, Canadá, Bélgica, Eslovenia, Polonia, Finlandia, Noruega y España realizan diferentes actividades que proponen a los ciudadanos un consumo alternativo.
"Me parece un poco absurdo presionar a la gente para que compre e intente salvar el sistema. Los problemas vienen precisamente por el desarrollo del consumismo", advierte el economista Jose Manuel Naredo, Premio Nacional de Medio Ambiente 2000 (España). Naredo, señala un aspecto importante que viene ligado al consumismo, y es la obsolescencia prematura, lo rápido que nos deshacemos de las cosas, que siendo aún útiles, preferimos sustituir por algo más moderno. Consumir más exige extraer más recursos naturales y producir más residuos, convirtiendo a veces a los países pobres en auténticos vertederos electrónicos.
Para Pablo Campos-Palacín, experto en Economía Ambiental la solución está en que, "hay que comprar, pero comprar mejor" y esto significa que hay que adquirir lo que uno realmente necesita, pero no sólo ahora, sino siempre.